Una cooperativa africana de Bilbao, modelo europeo de emprendimiento

Empezaron hace un par de años en una tienda de artículos de segunda mano en el barrio de San Francisco, en Bilbao. Allí, entre paraguas, colchones, lámparas y microondas, el vascocamerunés Georges Belinga y el angoleño Betto Snay se plantearon cambiar su realidad y la del vecindario. Cansados del estereotipo —entre condescendiente y criminalizador— que recae sobre el colectivo africano y el barrio, decidieron apostar por el conocimiento subsahariano y crear un espacio donde ese talento pudiera prosperar. Así nació Koop SF 34, un vivero de microproyectos que reúne a más de 25 emprendedores, que ya ha consolidado 5 iniciativas y que ahora, a través del Consejo de Europa, comparte su buen hacer con otras cooperativas similares.  

Por Rubén A. Arribas y Laura Caorsi
@estoy_que_trino / @lauracaorsi

En el imaginario español, si vienes de un país subsahariano, tienes poco que enseñar. El estereotipo es tan injusto que, además de meter en un mismo saco a personas de países tan distintos como Guinea Ecuatorial, Níger o Sudáfrica, suele reducirlas a la categoría de pobres, sin cultura y con todo por aprender. Siempre les damos un lugar entre el alumnado, y nunca como maestros (salvo del djembé, la kora y poco más). Es como si pensáramos que en África no hay universidades o personas que trabajan a diario; como si no hubiera el mismo talento, creatividad y ganas de emprender que en cualquier otra parte del mundo.

Eso sucede, entre otras razones, porque los medios de comunicación ponen el foco casi siempre en lo mismo: las vallas de Ceuta y Melilla, los cayucos, la pobreza. Parece que nada ni nadie bueno o inteligente pudiera venir de allí. De hecho, apenas le prestan atención a perfiles como los de Jolie Mputela, una congoleña licenciada en Ciencias Políticas; Amina Mohammed, una nigeriana licenciada en Administración de Empresas; o Koudjo Klevo, un periodista togolés. Tampoco ponen demasiado énfasis en que muchos migrantes africanos hablan francés o inglés —además de su lengua materna— o en que construyen vínculos comerciales con sus países de origen que mueven cientos de miles de euros anuales (solo desde el puerto de Bilbao, exportan unos 200 contenedores). Pese a que esa realidad está ahí, a pie de calle, nos sigue costando pensar en ellos como proveedores de servicios, clientes o socios empresariales.

Según explica George Belinga, uno de los fundadores de Koop SF 34, en esta entrevista que publicó El Correo, «los extranjeros, en particular si son de origen subsahariano, tienen muchas más barreras que otras personas para sacar adelante sus iniciativas empresariales». Y, como menciona en Up! Euskadi —el blog de emprendimiento del Gobierno vasco—, hay una «gran cantidad de talento desaprovechado, tanto por parte de las empresas como de las instituciones […] talento hundido a base de ayudas paternalistas, ilegalización de personas, persecución policial, falta de formación adecuada o simple desconocimiento…». Además, los medios de comunicación suelen ahondar en lo conflictivo (1 y 2) y obviar los ejemplos de convivencia constructiva.

Crear un entorno para que el talento germine

koops1A falta de una tierra fértil donde la semilla subsahariana pudiese germinar, George Belinga y su socio Betto Snay decidieron ir más allá y salirse del cauce establecido. ¿Por qué no creamos un vivero donde cobijar las ideas laborales de otras personas y las apoyamos para que prosperen?, se preguntaron en 2015. En líneas generales, así fue el origen de Koop SF 34, el espacio de coworking y microproyectos sociales radicado en uno de los barrios con mayor índice de población extranjera de Euskadi.

Como ha reconocido el Consejo de Europa, la propuesta de esta cooperativa está en sintonía con el trabajo que hacen organizaciones similares en Alemania, Reino Unido o Italia. Koop SF 34 apuesta por aunar desarrollo económico y social a la hora de mejorar las condiciones y la calidad de vida en su barrio. Para ello, parte de dos premisas:

  1. cualquier persona tiene conocimientos y saberes que pueden ser útiles laboralmente;
  2. es necesario que haya más personas de origen subsahariano liderando emprendimientos diversos.

Fiel a esos principios, la cooperativa ha consolidado ya cinco iniciativas y prevé concretar otras dos este año.

En este momento, tiene una oferta educativa de lo más sugerente: entrenar con un judoca de élite, como el centroafricano Hardi Malot; aprender wolof con la senegalesa Fatou Dieng —quien además es comerciante y despachante de aduanas—; explorar la creatividad pictórica, junto a la asociación AmiArte y el camerunés William Suh; o desinhibirse y ponerse en forma al ritmo de la kizomba, con el angoleño  Daniel Kikadi. También se pueden dar clases de comercio y exportación con el vascocamerunés George Belinga, uno de los impulsores de Africanized Commerce. En fin, toda una colección de talento al servicio de la comunidad bilbaína, sin importar el color de la piel o el país de nacimiento.

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Una clase de afrodance durante la Kizomba Week celebrada en abril de 2017. Foto: Koops.

«Nuestro barrio es maravilloso y queremos impulsar su crecimiento, ofrecer una imagen distinta, más positiva de él. Hay mucho que construir como sociedad, desde los vecinos hasta los Estados», nos decía hace tiempo el senegalés Mamadou Ngom, que también colabora en Koop y es más conocido como Marra. Georges Belinga insiste en la misma idea ahora: «Queremos seguir avanzando y lanzar los dos proyectos que tenemos pendientes: el mercado de las especias, orientado al empoderamiento femenino, y los talleres de educación en la diversidad, dirigido a los niños que están creciendo en una sociedad multicultural. No puede ser que los chavales de distintos colegios, barrios y procedencias solo se encuentren cuando toca competir. ¿No sería mejor brindarles un espacio donde se encuentren a cooperar?»

La charla TED y el arte de tender puentes

El buen hacer de esta cooperativa subsahariana no ha pasado desapercibido. Sin ir más lejos, en abril de este año, Georges Belinga fue invitado a dar una charla TEDx en Vitoria y explicar cuáles son las bases sobre las que se apoya el proyecto. Allí, como se puede ver en el vídeo oficial, explicó los orígenes y los objetivos de Koop, pero también compartió su historia personal. Hijo de un camerunés y una vasca, «negro» cuando está en Europa, «blanco» cuando está en África, él es un buen ejemplo de las identidades múltiples que describe Amartya Sen. La clave de este changemaker es que no se ha aferrado a una única pertenencia, sino que ha aprendido a convivir con su mestizaje cultural.

«No todo el mundo conoce la relevancia de las charlas TED. Pero las personas que sí, flipan. No dejan de preguntarse “cómo han llegado estos ahí”», señala Georges con su inconfundible acento vasco. Lo cierto es que él mismo estaba sorprendido al principio, aunque la experiencia de Koop le había dejado algo claro: su talento consiste en utilizar la hibridación como bisagra entre personas y culturas. Aunque lo suyo es el márketing y el comercio, lo que le sale realmente bien es tender puentes.

Puentes que unen África y Europa, pero que también generan lazos entre los propios africanos, porque lo de «inmigrante subsahariano» no es más que un rótulo impreciso y comodón. Al otro lado del Sáhara hay tanta diversidad como en este. Hay países, para empezar. Y personas que hablan lenguas diferentes, que han tenido experiencias distintas y que pueden aportar miradas únicas. El logro más difundido de esta cooperativa es que ha roto el estereotipo del africano improductivo, delincuente o merecedor de compasión. Pero el logro más profundo es que ha conseguido trabajar con las diferencias para alcanzar un objetivo común.

La cooperativa africana y el Consejo de Europa

En 2017, el Consejo de Europa ha seleccionado a Koop SF 34 para participar en el programa de incubadoras interculturales. El reto para todas ellas es el mismo: convertir la diversidad en la fortaleza de aquellas ciudades y empresas capaces de acogerla y de fomentarla. Tras asistir al primer encuentro que se celebró en Barcelona, Belinga se declara ilusionado con la propuesta europea: «Fuimos con pocas expectativas; sin embargo, nos encontramos con que hay bastantes organizaciones en Europa haciendo cosas parecidas. Es más: en Londres, hay un proyecto gemelo al nuestro».

Estos encuentros reúnen incubadoras interculturales con incubadoras tradicionales de empresas y con representantes gubernamentales. En una primera instancia, el objetivo es conocer los proyectos en los que trabajan quienes participan y, a partir de ahí, aprender, establecer alianzas y optimizar mecánicas de trabajo. El fin último del programa es elaborar un documento colectivo que explique cómo hacer una incubadora intercultural y de qué modo las ciudades y empresas pueden beneficiarse si la incorporan en su día a día. La siguiente ronda será en septiembre en Alemania. Entre tanto, y mientras avanza el proyecto, la conclusión de Belinga es clara: «En Bilbao nos movemos al mismo ritmo de Europa».

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Primera reunión, en Barcelona, de las incubadoras sociales impulsadas por el Consejo de Europa.

Semana africana con invitados de primer nivel

El último gran proyecto de Koop es organizar su primera semana de África en Bilbao. Hasta ahora, la celebración se reducía al consabido 25 de mayo, Día de África; sin embargo, este año han cooperado con otras instituciones —como la Diputación de Bizkaia, el Ayuntamiento de Bilbao, Médicos del Mundo o la Fundación Ellacuría— y han lanzado una ambicioso programa de actos. Además, según Belinga, la idea no es revindicar África, sino proponer una semana de actividades que permitan hacer llegar a la sociedad una mirada africana sobre la interculturalidad.

Entre los actos (ver programa completo más abajo), destaca el del lunes 22, dedicado a la discriminación positiva y el emprendimiento femenino. Los ponentes serán Jaume Lanaspa, director general de la fundación La Caixa; Rita Bosaho, la primera y única diputada negra que hay en el Congreso;  Asier Alea, director de Promoción Exterior y Turismo de la Diputación de Bizkaia; y Alfonso García, director de Empleo, Inclusión Social e Igualdad  de la Diputación.

El martes y el miércoles el protagonismo recaerá en el baile, las historias de mujeres africanas y en debatir sobre feminismo desde una perspectiva afro y desde el islam. El jueves habrá un marcha para recordar a las más de 20.000 personas que han muerto ya en el Mediterráneo. El viernes será el momento para escuchar las historias de activistas políticos como Desiree Bela, Jessica Lukombo o Rubén H. Bermúdez. El sábado se cerrará la semana con un mercadillo social, que a Belinga y a Koop les gustaría que fuera una invitación a que la gente se acercara al barrio y conociera de primera mano quiénes son sus vecinos.

 

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