Música africana que nace (y crece) en España

¿Cuánto sabes sobre la música africana que se compone actualmente en España? Si la respuesta es poco o nada —o solo algo de folclore—, tenemos noticias para ti: hay vida más allá de la kora y del djembé. De la mano del rapero angoleño Betto Snay, afincado en Barakaldo, te proponemos 4 artistas para descubrir este mundo de sonidos afro nacidos o madurados aquí: Lion Sitté, Afrika Bibang, Mr_o y Brick Pako.

Por Rubén A. Arribas
@estoy_que_trino

Este verano, una lluviosa y muy bilbaína tarde de julio, visitamos al rapero angoleño Betto Snay en la sede de la cooperativa Koop SF 34. Habíamos estado el mes anterior en su concierto en el café La Palma, en Madrid, así que estuvimos charlando de su actuación. También conversamos sobre los otros dos músicos que cantaron antes que él; dos raperos con raíces africanas: el madrileño Duddi Wallace y el irunés Rush Blacka. Ambos fueron toda una sorpresa para nosotros, que no conocíamos más allá de los socorridos Frank T y el El Chojin.

A la vista de nuestro desconocimiento en la materia, Betto se comprometió a recomendarnos algo de la música africana que se está haciendo aquí. Una semana después, nos sonó el wasap y nos llegaron cuatro canciones de cuatro artistas de los que no teníamos ni idea. Los escuchamos, nos gustaron y, por eso, los compartimos. Hay tres propuestas de rap y una de soul; las cuatro repletas de espíritu africano nacido y crecido aquí.

01 | «Los niños del parque», de Lion Sitté. Vallecano de pura cepa, penúltimo del 11 hermanos, sus padres emigraron de Guinea Ecuatorial en los años 70 y se instalaron en Madrid. Entre otras influencias musicales, Lion Sitté cita a las familias gitanas de Vallecas, con quienes descubrió a Camaron, Carmen Linares o Ketama; el freestyle callejero; y la tradición africana que le inculcó su madre: cantar en todo momento. Ha tocado con Pitingo y Juan Carmona, pero también con El Chojin o Chulito Camacho. Su estilo es el reggae-dancehall. El resto de su vida y obra, puedes leerlo en su blog. También en su canal de You Tube.

02 | «Afrika, revolution», de Afrika Bibang. Esta cantante debutó con un disco en solitario llamado Entzun (Metak, 2004), que trajó una corriente de aire fresco a la escena vasca: pocas veces se había escuchado antes cantar soul, reggae o rythmn and blues en euskera. En Euskadi ha grabado con gente tan dispar como Gontzal Mendibil, Kepa Junkera, Etsaiak o Fermin Muguruza. En la actualidad, vive en Barcelona y canta —en inglés— con la Johnny Freelance Experience. Aquí, una entrevista para el programa Afroeuropeos (y, aquí, cantando soul en español). Seguro que también debe de haber por ahí algún vídeo donde canta en fang, la lengua de su familia guineana.

03 | «Seamos uno», de Mr_o.  Benjamín Nguema Asongsua prefiere hacer música y no encasillarse en géneros: r&B, trap, afrobeat, rap… Más que contar algo de él —uno de los grandes del rap, según Betto Snay—, lo mejor es ver esta entrevista para Ilicit Rebel TV; ahí lo puedes escuchar hablar sobre su llegada a Barcelona, el circuito musical español o del contenido panafricanista de algunas de sus canciones. Incluso rapea sobre la música que suena mientras lo entrevistan. A decir de él, en Soundcloud lo encuentras todo. Otra forma de seguirlo es a través de su perfil en Facebook.

04 |«Kaw-bi», de Brick Pako. Este senegalés, afincado en Pamplona, canta en wólof y hace unos temas con una marcha que no veas. En su último disco, Siki-Saka él ha compuesto toda la música y contado con la colaboración de la Chula Potra y de Kutxi Romero en un par de temas. Antes de este trabajo en solitario, Brick Pako publicó otro álbum con el grupo Benation, compuesto por tres senegaleses. También cantó el año pasado con el Drogas en aquel en aquel mítico concierto que el antiguo miembro de Barricada dio en Pamplona. En esta entrevista radial para Planeta Ruido (1 y 2), además de hablar sobre sus orígenes, explica que Kaw-Bi es una crítica a esos inmigrantes que pierden y traicionan los valores aprendidos en sus casas.


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Txarango, el impacto de la alegría colectiva en tiempos de muros y fronteras

«En sitios rotos, donde gobierna la desesperanza, donde la dignidad parece haber sido arrebatada, la alegría es un acto de rebeldía»

Es difícil contar en pocas palabras todo lo que hay detrás de un grupo como Txarango. Eso sí, sea cual sea el resumen, al menos deberían figurar estos cuatro conceptos: enriquecerse a través del contacto con otras culturas, trabajo colectivo, viajar para conocer y música alegre que sea capaz de incidir socialmente.

Por Rubén. A. Arribas y Laura Caorsi
@estoy_que_trino / @lauracaorsi

Respecto de lo primero, un ejemplo es el centro cultural de Caparan (Senegal). Este centro, dedicado a las artes escénicas, la banda lo financió con dos iniciativas: un concierto en Torelló y unas camisetas diseñadas para la ocasión. Además, en El cor de la terra, su último disco, Txarango ha grabado el tema «Meravellós regal» con los niños y niñas ugandeses del Safari Children’s Choir.

Txarango-discoEn cuanto al trabajo en red, también El cor de la terra es un buen ejemplo de cómo entiende la banda su profesión. Txarango se ha convertido en una cooperativa musical y ha cedido la mitad de los derechos de cada una de las 14 canciones a una organización diferente con la que ha colaborado en algún momento. La idea es financiar aquellos proyectos por los que se sienten representados. Entre las organizaciones elegidas, están Unitat contra el feixisme i el racismeTanquem els CIE o Stop Mare Mortum.

Por último, lo de viajar y lo de incidir políticamente en la sociedad han ido de la mano a la hora de preparar este disco. Antes de sentarse a componer, los integrantes del grupo han querido ser permeables a lo que estaba sucediendo en el mundo y pertrecharse de experiencias vitales que les permitieran acercarse al proceso creativo con una mirada más social. De ahí que, en este último año y medio, Txarango haya tocado en Palestina, Senegal, Gambia, el campo de refugiados de Idomeni o los CIE de Ceuta y de Melilla.

El resultado de esos viajes ha sido doble. Por un lado, la banda ha cursado una suerte de máster en fronteras de manera exprés y se ha empapado de primera mano de lo que está pasando en nuestra Europa-fortaleza. Por otro, allí donde han ido han descubierto que su música alegre y festiva era siempre bien recibida: si algo faltaba allí donde se lanzan bombas, se trafica con seres humanos o se hacina a personas inocentes como si fueran criminales es, precisamente, el baile, las palmas, la oportunidad de cantar… Por esa razón, en vez de ser un disco oscuro y denso —es decir: acorde con la experiencia vital vivida—, Txarango quiso que El cor de la terra fuera pura efervescencia. La elección fue plenamente consciente.

El disco se puede escuchar gratis y de manera íntegra en su web. También se puede descargar sin coste alguno. Por último, un dato: el 22 de junio, la banda tocará en el mítico festival de Glastonbury.

—Antes de publicar este álbum, habéis tocado en sitios como los CIE de Melilla y Ceuta, el campo de refugiados de Idomeni o en Palestina. ¿Qué habéis visto en esos sitios para pedir que abramos las puertas, como dice vuestra canción «Obriu les portes»?
—La verdad es que hemos vivido un año muy intenso. En paralelo a la creación del disco, hemos hecho muchos viajes, que en parte han dado la personalidad a muchas de las canciones. En la canción «Obriu les portes», hablamos de la necesidad de cambiar las políticas migratorias de esta Europa fortaleza en la que vivimos. Hemos estado en Grecia  y hemos visto cómo han sido y son tratados los refugiados. Hemos visto en Melilla (en nuestra frontera sur, que pagamos con nuestros impuestos) el trato a las personas que intentan cruzar la valla. No pedimos nada especial; solo pedimos que se les conceda asilo a los demandantes que, en pleno derecho, lo hacen y no se les concede; pedimos la libre circulación de todo ser humano, independientemente del país de procedencia del que venga.

Txarango-furgo

Txarango de gira. El autor de las fotos es Bernat Almirall.

—Vuestra música es muy alegre, incluso cuando habláis de vallas y alambradas, como en la canción «Resiste y grita». ¿Qué papel desempeña una propuesta así, festiva, en esos sitios tan llenos de desesperanza donde habéis tocado?  
—Entendemos la alegría como acto de rebeldía. De hecho, es una de las cosas que hemos aprendido en estos viajes. En sitios rotos, donde gobierna la desesperanza, donde la dignidad parece haber sido arrebatada, la alegría es un acto de rebeldía. Y nos hemos dado cuenta de que la música abrazaba a la gente y que, por unos minutos, juntos escapábamos de sus jaulas para cantar, bailar y compartir. Era realmente un acto catártico. Se movía mucha energía.

—¿Podríais recomendarnos canciones de otros grupos que hablen, como las vuestras, sobre las migraciones o el mestizaje cultural?
—Hay muchos grupos que, como nosotros, entienden la música com una herramienta para incidir socialmente. Por ejemplo, Aspencat, que ha estado trabajando en la campaña de cierre de los CIE en Valencia.

*

Obriu les portes

«La música és el batec dels pobles
i amb nosaltres portem els seus camins.
Obriu totes les portes.
Benvinguts al cor de la terra».
He vist el cel cobert de plom.
He vist ciutats desaparèixer com la pols.
He vist un mur furiós al mar, plorar la mare terra.
He recollit metralla al cor;
dels que han fugit desde les portes de l’horror.
Que cremi roig el foc d’un vers contra el foc de la guerra.
Pararem el temps,
hem vingut de lluny.
Del ventre de l’Orient,
dels camins perduts.
Pararem el temps,
canviarem el rumb.
Un crit al vent rebel:
benvinguts, salam aleikum.
Som tot allò que no té nom.
Som el demà de la tristesa i de la por.
Hi haurà un camí sota la nit, hi haurà esperança.
He vist la mort parlar d’amor.
He vist els pobles despertar en una cançó.
Mira’m als ulls, no estarem sols, un altre món esclata.
Pararem el temps,
hem vingut de lluny.
Del ventre de l’Orient,
dels camins perduts.
Pararem el temps,
canviarem el rumb.
Un crit al vent rebel:
benvinguts, salam aleikum.
«En la tierra hacen falta personas que
construyan más y destruyan menos,
que prometan menos y resuelvan más,
que esperen recibir menos y dar más,
que digan mejor ahora que mañana».
Avui s’obriran totes les portes,
tots els camins en un instant.
Nua la nit al teu davant.
Avui trobaràs un mar en calma,
tots els records dels oblidats.
Nua la nit al teu davant.

Abrid las puertas
 «La música es el latido de los pueblos
y con nosotros llevamos sus caminos.
Abrid todas las puertas.
Bienvenidos al corazón de la tierra».
He visto el cielo cubierto de plomo.
He visto ciudades desaparecer como el polvo.
He visto un muro furioso en el mar, [he visto] llorar a la madre tierra.
He recogido metralla en el corazón
de quienes han huido desde las puertas del horror.
Que arda el fuego rojo de un verso contra el fuego de la guerra.
Pararemos el tiempo,
hemos venido de lejos.
Del vientre del Oriente,
de los caminos perdidos.
Pararemos el tiempo,
cambiaremos el rumbo.
Un grito al viento rebelde:
bienvenidos, salam aleikum.
Somos todo lo que no tiene nombre.
Somos el mañana de la tristeza y del miedo.
Habrá un camino bajo la noche; habrá esperanza.
He visto a la muerte hablar de amor.
He visto a los pueblos despertar en una canción.
Mírame a los ojos; no estaremos solos: otro mundo estalla.
Pararemos el tiempo,
hemos venido de lejos.
Del vientre de Oriente,
de los caminos perdidos.
Pararemos el tiempo,
cambiaremos el rumbo.
Un grito al viento rebelde:
bienvenidos, salam aleikum.
«En la tierra hacen falta personas que
construyan más y destruyan menos,
que prometan menos y resuelvan más,
que esperen recibir menos y dar más,
que digan: “Mejor ahora que mañana”».
Hoy se abrirán todas las puertas,
todos los caminos en un instante.
Desnuda, la noche frente a ti.
Hoy encontrarás un mar en calma,
todos los recuerdos de los olvidados.
Desnuda, la noche frente a ti.

*

Si quieres saber más sobre Txarango, te recomendamos estas dos estupendas entrevistas:

  • «Lo que hemos decidido hacer es politizar nuestras acciones», publicada por Mondosonoro;
  • «Estamos aquí para cambiar el mundo y, si no podemos [hacerlo], al menos hacer las revoluciones posibles», publicada por VilaWeb (en catalán).

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Ruper Ordorika nos habla de ‘Mare Nostrum’, donde pone voz a los cayucos

«A veces la canción tiene miedo de entrar en temas terribles, como el parte diario de personas perdidas en su camino al primer mundo»

Por Rubén. A. Arribas y Laura Caorsi
@estoy_que_trino / @lauracaorsi

ordorika-guriaostatuaGuria Ostatuan, el álbum más reciente de Ruper Ordorika, contiene un tema que habla de las personas que migran. La canción partió de un poema de Eva Linazasoro y nos da el punto de vista de la embarcación que, «cansada de ser una terca barcaza» y «hastiada de dar testimonio de la muerte», le pide al Mediterráneo que le permita llevar a puerto seguro a la personas que transporta. Quisimos saber más sobre la canción y le preguntamos a Ordorika por ella. Esto es lo que nos contó:

—¿Qué significa para ti la canción Mare Nostrum?
Mare Nostrum me permitió acercarme a un tema que hacía tiempo que quería cantar. A veces la canción tiene miedo de entrar en temas terribles como este: el parte diario de personas perdidas en su camino al primer mundo, ahogadas con sus esperanzas de llegar al primer mundo. La canción tiene miedo de trivializar todo o de poner el acento dramático en sitio equivocado. Por eso, dar con este texto me abrió las puertas.

—¿Cómo nació, en qué contexto?
—Como dice un amigo mío, el texto de Eva Linazasoro encierra un hallazgo. El hallazgo residiría en que la voz que habla es la de la propia embarcación que transporta a los que buscan refugio; la patera es la que cuenta lo que ve y siente. Hablé con Eva muchas veces de que me gustaría componer una canción sobre el tema pero no encontraba el modo porque no daba con el lugar desde donde poder cantar. Un día, al regresar a casa, me encontré con que ella había escrito los versos que me dieron el punto de vista que necesitaba. Tú estás en la cocina con tus electrodomésticos, haciéndote una tortilla y escuchas el parte de desaparecidos del día…

—¿Podrías recomendarnos otras canciones que hablen sobre las migraciones o la diversidad cultural?
—Sería interesante echar una mirada al cancionero tradicional de diversos países. En el País Vasco se ha dado una larga tradición de canciones sobre la persona que se ve obligada a dejar su casa y emigrar para buscar un futuro. Aunque hace ya muchas décadas que somos un país de inmigración, no ha sido siempre así. La emigración vasca a las Américas fue muy intensa y hay muchas canciones que hablan de ello. Algunas, muy populares. Puestos a señalar una,  Agur Zuberoa sería mi elegida.

Muchas gentes del Pirineo euskaldún y de la costa vascofrancesa —hoy lugar de inmigración total— dejaron sus casas para buscar trabajo en París. Hoy, Agur Zuberoa es un himno sentimental. Ahora bien, el forastero, el inmigrante, como diríamos hoy, ha sido el malo del romancero y la canción popular en toda Europa durante siglos: «El caballo y la mujer de la tierra han de ser», decía el refrán castellano que el mismísimo  Cesare Pavese elige, en su versión italiana, como cita de uno de sus libros. Nos tenemos que rendir al hecho de que la desconfianza por el desconocido ha sido ley en la cultura popular.

*

Letra de Mare Nostrum (en euskera y en español)

Isilean partitu ginen ilunkeran,
hego haizeak itsasoa zimurtzen zuenean,
esandako amarra – lekuan zain nintzen
helbiderik gabeko moilara eraman behar jende hura.
Gainaldean sortugabeak daramatzat,
amak umea altzoan, gizonak amets batean,
izerdi hotzaz eta kresalaz mela-mela eginda,
zapatila faltsuak, karelean gatza egarriaren gainean…
Mare Nostrum,
zure izenari men egiozu arren
eta utzi jende hau
helbiderik gabeko moilara eramaten
ondo arribatu eta nahi nuke bertan geratu,
diruz eta jaki goxoz noiz itzuliko diren zain,
sorlekura itzuleran eraman nahi nituzke atzera,
ontzi kaskailua izateaz gogaituta,
heriotzaren lekuko izateaz gogaituta,
ontzi egoskorra izateaz gogaituta,
destinoaren lekuko isila izateaz gogaituta.

Mare Nostrum,

zure izenari men egiozu arren
eta utzi jende hau
helbiderik gabeko moilara ailegatzen,
amak umea altzoan, gizonak amets batean,
karelean gatza egarriaren gainean…

Partimos en silencio al anochecer,
cuando el viento sur arrugaba la mar,
yo esperaba en el atraque acordado,
tenía que llevarles a un puerto desconocido.
En cubierta llevo criaturas nonatas,
madres con sus hijos en brazos
hombres arrebatados,
empapados en sudor frío y salitre,
zapatillas falsas,
sed aderezada de sal…
Mare Nostrum,
sé fiel a tu nombre
y permíteme llevar a esta gente
a ese puerto desconocido.
Me gustaría llegar a salvo y quedarme allí
esperando para llevarlos de vuelta
a su casa,
de vuelta con dinero y alimentos…
Cansada de ser una barcaza,
hastiada de dar testimonio de la muerte,
cansada de ser una terca barcaza,
hastiada de ser testigo silencioso del destino.
Mare Nostrum,
sé fiel a tu nombre
y permíteme llevar a esta gente
a ese puerto improvisado,
y deja que esta gente llegue…

*

A modo de material complementario, enlazamos las partituras de la canción Agur Zuberoa, que nos recomienda Ruper: una típica versión popular —incluye letra—, una entrada de la Biquipedia —la Wikipedia en aragonés— donde se da una traducción de la letra y esta versión del grupo Oskorri.

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