Arroces del mundo: la receta colectiva para hacer comunidades más ricas

El sábado pasado, en Bilbao, se celebró una nueva edición de Arroces del Mundo, una iniciativa gastronómica y cultural que busca crear comunidad al calor de los fogones y las charlas de sobremesa. El encuentro, que se celebra cada año desde 2004 en el barrio de San Francisco, contó esta vez con 115 grupos inscritos y la participación de unas 3500 personas. En este artículo os contamos por qué es tan importante esta propuesta y cuáles fueron los arroces premiados.

Por Laura Caorsi
@lauracaorsi

Pocas cosas unen tanto como la cocina. Ni qué decir cuando, en lugar de un fogón, hay cientos. Y si los cocineros y comensales han nacido en distintas partes del mundo, tienen edades diversas y se cuentan por miles, el resultado es un día de intercambios y encuentros donde se descubren las similitudes y las diferencias son un punto a favor.

Eso fue lo que sucedió el 1 de julio en la plaza Corazón de María, en Bilbao, durante la celebración de Arroces del Mundo, una propuesta organizada por la Coordinadora de Grupos de San Francisco, Bilbao La Vieja y Zabala que, desde hace ya 14 años, busca crear comunidad, vecindad y nuevos lazos a través de un ingrediente tan humilde y universal como el arroz.

La idea es simple: recurrir a la comida como nexo. Y, para ello, nada mejor que utilizar un ingrediente sencillo, versátil y bien conocido por todos. Desde Colombia hasta China, pasando por España, Senegal o la India, el arroz es uno de los cereales más consumidos del mundo. Existen más de 2000 variedades, aunque solo se cultivan algunas, y es un alimento básico en casi todas las cocinas del planeta.

Un ingrediente, mil combinaciones

El punto de partida es un ingrediente común. Con él, las cuadrillas concursantes elaboran sus propias recetas que, como la vida misma, tienen matices, sabores y texturas diferentes. El arroz admite infinidad de condimentos, técnicas y combinaciones gastronómicas, a tal punto que puede formar parte de una ensalada fría, ser el relleno de unas deliciosas croquetas, el protagonista de un guiso o el ingrediente indispensable de un postre. De la canela hasta el curry y del pescado a la leche, este cereal es un ejemplo magnífico de posibilidades y mezclas.

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Una de las cuadrillas concursantes sirve su arroz. Foto: Ecuador-Etxea.

Y, por ello, es también una excusa. O, mejor dicho, una herramienta para mostrar que en la sociedad hay muchísimas combinaciones posibles, no mejores ni peores, sino distintas entre sí. «Esta celebración quiere hacer frente a todos los prejuicios sobre la interculturalidad y demostrar que la convivencia entre distintas culturas es posible y muy enriquecedora», apuntan desde la organización, antes de señalar que Arroces del Mundo se consolida en Bilbao cada vez con mayor afluencia y más fuerza.

«De hecho, ha crecido tanto que esta vez tuvimos que limitar las inscripciones desde la propia organización. En las dos últimas ediciones habían concurrido unas 4000 personas y era demasiado. No podíamos manejar una asistencia tan numerosa —reconocen—. Este año trazamos un mapa de la plaza, calculamos los espacios que ocupan las mesas y asignamos los lugares para las cuadrillas. Fue más acotado y resultó más sencillo».

Con todo, se inscribieron 115 grupos y asistieron unas 3500 personas de 60 nacionalidades distintas. «Nuestro objetivo es impulsar la integración de las personas que viven en estos barrios, sean autóctonas o inmigrantes». Y, no menos importante, recuperar las calles para las personas. «Esta jornada festiva quiere reclamar el uso libre y responsable de las calles como espacios de encuentro, creación y reivindicación»; un propósito especialmente importante para estos tres barrios (San Francisco, Zabala y Bilbao La Vieja), muchas veces relegados y cargados de estereotipos.

La fiesta reivindicativa

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La música también fue protagonista durante toda la jornada. Foto: Ecuador-Etxea.

La Coordinadora lo dice bien claro: «Arroces del mundo es fiesta y reivindicación». No solo propone una jornada divertida y amena; también persigue mejoras concretas. Denuncia «la situación de abandono de los barrios y sus habitantes», apuesta por la interculturalidad y el «reconocimiento de la riqueza que aporta la diversidad de personas y culturas». Además, exige una «mejora de las condiciones de vida» y busca que el barrio sea un «lugar abierto a la participación espontánea» donde puedan existir la autogestión, el trabajo en red y el impulso de la participación ciudadana. En suma, que se utilice el espacio público como lugar de encuentro y mestizaje entre personas y colectivos que trabajan por un mundo nuevo.

«Si algo queremos subrayar, más allá de los aspectos teóricos o ideológicos, es la posibilidad real que supone este día para conocer, contactar y relacionarse, es decir, tener experiencias concretas con personas de diferentes orígenes, culturas, creencias y situaciones personales. La jornada ofrece una buena oportunidad para poner en cuestión cantidad de estereotipos y prejuicios personales y sociales, y posibilitar actitudes a favor de la integración social del diferente y de una convivencia normalizada», exponen.

Arroz con buen fondo

La fiesta y el concurso gastronómico ganan consistencia año a año con este fondo trabajado, abierto e inclusivo. Y demuestra que, al calor de los fogones, se pueden forjar vínculos duraderos y estrechos entre personas de diversas procedencias que, de no haber migrado, jamás se habrían conocido.

El jurado gastronómico, conformado por seis personas pertenecientes a tradiciones gastronómicas bien distintas —Camerún, Senegal, México, República Dominicana, Euskadi y Andalucía—, escogió a las cuadrillas ganadoras de esta edición. Estas fueron las siguientes:

  • en cuarto lugar, la Cuadrilla de los viernes;
  • en tercer lugar, Suspira y conspira;
  • en segundo lugar, Konpartsa Uribarri;
  • y, en primer lugar, dos asociaciones que cocinaron juntas: Ahizpatasuna y Mujeres del Mundo Babel.
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Las ganadoras reciben el premio y el aplauso de los asistentes. Foto: Ecuador-Etxea.

*

P.D. 1: Ahizpatasuna es una interesantísima asociación de mujeres vascas y marroquíes. Si queréis saber más sobre su trabajo e integrantes, podéis leer aquí la historia de Afaf El Haloui (que aparece en el centro de la foto luciendo una txapela).

P.D. 2: Todas las fotos utilizadas en este artículo fueron realizadas por Ecuador-Etxea (eskerrik asko!). Podéis seguir su trabajo en Facebook, Twitter o Pinterest.

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