Ruper Ordorika nos habla de ‘Mare Nostrum’, donde pone voz a los cayucos

«A veces la canción tiene miedo de entrar en temas terribles, como el parte diario de personas perdidas en su camino al primer mundo»

Por Rubén. A. Arribas y Laura Caorsi
@estoy_que_trino / @lauracaorsi

ordorika-guriaostatuaGuria Ostatuan, el álbum más reciente de Ruper Ordorika, contiene un tema que habla de las personas que migran. La canción partió de un poema de Eva Linazasoro y nos da el punto de vista de la embarcación que, «cansada de ser una terca barcaza» y «hastiada de dar testimonio de la muerte», le pide al Mediterráneo que le permita llevar a puerto seguro a la personas que transporta. Quisimos saber más sobre la canción y le preguntamos a Ordorika por ella. Esto es lo que nos contó:

—¿Qué significa para ti la canción Mare Nostrum?
Mare Nostrum me permitió acercarme a un tema que hacía tiempo que quería cantar. A veces la canción tiene miedo de entrar en temas terribles como este: el parte diario de personas perdidas en su camino al primer mundo, ahogadas con sus esperanzas de llegar al primer mundo. La canción tiene miedo de trivializar todo o de poner el acento dramático en sitio equivocado. Por eso, dar con este texto me abrió las puertas.

—¿Cómo nació, en qué contexto?
—Como dice un amigo mío, el texto de Eva Linazasoro encierra un hallazgo. El hallazgo residiría en que la voz que habla es la de la propia embarcación que transporta a los que buscan refugio; la patera es la que cuenta lo que ve y siente. Hablé con Eva muchas veces de que me gustaría componer una canción sobre el tema pero no encontraba el modo porque no daba con el lugar desde donde poder cantar. Un día, al regresar a casa, me encontré con que ella había escrito los versos que me dieron el punto de vista que necesitaba. Tú estás en la cocina con tus electrodomésticos, haciéndote una tortilla y escuchas el parte de desaparecidos del día…

—¿Podrías recomendarnos otras canciones que hablen sobre las migraciones o la diversidad cultural?
—Sería interesante echar una mirada al cancionero tradicional de diversos países. En el País Vasco se ha dado una larga tradición de canciones sobre la persona que se ve obligada a dejar su casa y emigrar para buscar un futuro. Aunque hace ya muchas décadas que somos un país de inmigración, no ha sido siempre así. La emigración vasca a las Américas fue muy intensa y hay muchas canciones que hablan de ello. Algunas, muy populares. Puestos a señalar una,  Agur Zuberoa sería mi elegida.

Muchas gentes del Pirineo euskaldún y de la costa vascofrancesa —hoy lugar de inmigración total— dejaron sus casas para buscar trabajo en París. Hoy, Agur Zuberoa es un himno sentimental. Ahora bien, el forastero, el inmigrante, como diríamos hoy, ha sido el malo del romancero y la canción popular en toda Europa durante siglos: «El caballo y la mujer de la tierra han de ser», decía el refrán castellano que el mismísimo  Cesare Pavese elige, en su versión italiana, como cita de uno de sus libros. Nos tenemos que rendir al hecho de que la desconfianza por el desconocido ha sido ley en la cultura popular.

*

Letra de Mare Nostrum (en euskera y en español)

Isilean partitu ginen ilunkeran,
hego haizeak itsasoa zimurtzen zuenean,
esandako amarra – lekuan zain nintzen
helbiderik gabeko moilara eraman behar jende hura.
Gainaldean sortugabeak daramatzat,
amak umea altzoan, gizonak amets batean,
izerdi hotzaz eta kresalaz mela-mela eginda,
zapatila faltsuak, karelean gatza egarriaren gainean…
Mare Nostrum,
zure izenari men egiozu arren
eta utzi jende hau
helbiderik gabeko moilara eramaten
ondo arribatu eta nahi nuke bertan geratu,
diruz eta jaki goxoz noiz itzuliko diren zain,
sorlekura itzuleran eraman nahi nituzke atzera,
ontzi kaskailua izateaz gogaituta,
heriotzaren lekuko izateaz gogaituta,
ontzi egoskorra izateaz gogaituta,
destinoaren lekuko isila izateaz gogaituta.

Mare Nostrum,

zure izenari men egiozu arren
eta utzi jende hau
helbiderik gabeko moilara ailegatzen,
amak umea altzoan, gizonak amets batean,
karelean gatza egarriaren gainean…

Partimos en silencio al anochecer,
cuando el viento sur arrugaba la mar,
yo esperaba en el atraque acordado,
tenía que llevarles a un puerto desconocido.
En cubierta llevo criaturas nonatas,
madres con sus hijos en brazos
hombres arrebatados,
empapados en sudor frío y salitre,
zapatillas falsas,
sed aderezada de sal…
Mare Nostrum,
sé fiel a tu nombre
y permíteme llevar a esta gente
a ese puerto desconocido.
Me gustaría llegar a salvo y quedarme allí
esperando para llevarlos de vuelta
a su casa,
de vuelta con dinero y alimentos…
Cansada de ser una barcaza,
hastiada de dar testimonio de la muerte,
cansada de ser una terca barcaza,
hastiada de ser testigo silencioso del destino.
Mare Nostrum,
sé fiel a tu nombre
y permíteme llevar a esta gente
a ese puerto improvisado,
y deja que esta gente llegue…

*

A modo de material complementario, enlazamos las partituras de la canción Agur Zuberoa, que nos recomienda Ruper: una típica versión popular —incluye letra—, una entrada de la Biquipedia —la Wikipedia en aragonés— donde se da una traducción de la letra y esta versión del grupo Oskorri.

6 comentarios en “Ruper Ordorika nos habla de ‘Mare Nostrum’, donde pone voz a los cayucos

    1. Gracias, bella amiga. Me gusta mucho esta canción por la melodía y la letra… pero también porque muestra lo dulce que es la poesía en euskera. El descubrimiento de esa sonoridad te lo debo a ti.

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