425 | Silvana

A principios de mes, en Donosti, se presentó la Red Vasca Antirrumores ZAS! (siglas de Zurrumurruen Aurkako Sarea). La red está integrada por numerosas personas, instituciones públicas y organizaciones sociales, y tiene un objetivo común: desmontar los múltiples rumores asociados a la población inmigrante en Euskadi. Ayuntamientos, diputaciones, asociaciones de extranjeros, fundaciones y organizaciones que trabajan por la igualdad y la inclusión social se dieron cita en el Salón de Plenos del Ayuntamiento de San Sebastián para dar a conocer este proyecto que combina las políticas públicas con la acción de los movimientos ciudadanos.

Entre los integrantes de la iniciativa se encuentra Silvana Luciani que, además de trabajar en MUGAK, el centro de documentación y observatorio de medios de SOS Racismo, dinamiza propuestas como ‘La familia de al lado‘ –un espacio de encuentro entre familias vascas y extranjeras– e imparte talleres de formación para combatir los rumores negativos que azotan a los inmigrantes. “’Nos quitan el trabajo’, ‘aumentan la delincuencia’, ‘viven de las ayudas oficiales’ o ‘no se quieren integrar’ son algunos de esos prejuicios tan extendidos como falsos”, enumera esta licenciada en Historia que vive en Donosti desde 2003.

Hija de italiano, nieta de vasco y nacida en Argentina, Silvana emigró tras el estallido de la crisis económica en su país. Trabajaba en un banco –aunque confiesa que no le gustaba porque “no creía en lo que vendía”–, cuando le ofrecieron el retiro voluntario, junto a varios compañeros. “La indemnización era buena y acepté, sin saber que poco después se desmoronaría todo el sistema”, recuerda. También dice que tuvo suerte, ya que pudo salvar sus ahorros del famoso ‘corralito’ financiero.

“Decidí emigrar en ese momento, antes de que la devaluación se comiera lo que había ahorrado. Tenía la ciudadanía italiana por mi padre y me esperaba un amigo de la familia aquí, en Andoain. Por eso elegí el País Vasco. Siempre es bueno llegar a un lugar donde tengas a alguien conocido, una mínima red de apoyo, porque los inicios nunca son fáciles -aconseja-. La verdad es que antes de emigrar nunca imaginas lo que te espera. No puedes prever la complejidad de los trámites, el aprendizaje de cómo funcionan las cosas, incluso el rechazo de algunas personas. Yo pensaba que con tener papeles era suficiente, pero no es así”.

Silvana es consciente de que llegó a Euskadi en unas condiciones mucho más favorables que la mayoría de los extranjeros y señala que, así y todo, también tuvo que afrontar rechazos o aguantar los estereotipos. “Me han llamado ‘sudaca’ alguna vez, me costó alquilar un piso por el simple hecho de ser extranjera, han puesto en duda mi formación… Si a mí me pasaron esas cosas, ya te puedes imaginar lo que viven otras personas. Hay extranjeros que van en el bus y notan que otros pasajeros evitan sentarse junto a ellos, o personas que entran a un bar y ven cómo la gente guarda los móviles porque creen que les van a robar”. Por eso, hace hincapié en las barreras que suponen los prejuicios.

Prejuicios vs datos

“Los rumores afectan a las relaciones de convivencia. Dificultan mucho la cohesión social. Tanto las generalizaciones como las miradas parciales de la realidad cobran fuerza si no se las cuestiona, especialmente en un contexto de crisis como el que tenemos ahora. Si tú oyes una afirmación despectiva y la dejas pasar, el rumor se va a sentando y las voces discriminatorias crecen”, expone. “Pero, claro, para cuestionar algo como ‘los inmigrantes reciben más pisos de protección oficial que los vascos’ tienes que tener los datos”.

Para saber que los extranjeros representan el 22% de la demanda y solo el 7% de las adjudicaciones de las viviendas protegidas es preciso acceder a las cifras, algo que no todo el mundo hace porque implica tiempo y trabajo. Conscientes de que los prejuicios solo se pueden rebatir con información contrastada y buenos argumentos, la estrategia ZAS! ha creado una página web que recoge los principales rumores y los datos que los refutan. “En el portal hay mucha información, recursos y materiales”, dice Silvana, que anima a visitarla.

“Hay mucho por hacer todavía en este campo. La red ZAS! procura aunar los recursos institucionales con los de la sociedad civil para fomentar la integración y el respeto, para crear espacios de encuentro y evitar la división social. Esto es muy importante, porque actualmente convivimos pero nos relacionamos poco, y eso nos impide ver la gran cantidad de cosas que tenemos en común. La diversidad es una realidad ineludible, el tema es cómo gestionarla”.

Artículo publicado originalmente por Laura Caorsi en el diario El Correo.

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