380 | Bárbara

El próximo fin de semana tendrá lugar el IX Festival ‘Gentes del Mundo’ en Bilbao. La celebración rebosará de actividades e iniciativas que van desde lo lúdico y gastronómico hasta lo reivindicativo y lo social. No serán pocas las propuestas de este año, y los organizadores -personas de todas partes del globo- se encuentran estos días ultimando los detalles en el Casco Viejo, donde la federación que les agrupa tiene su sede. Entre ellos está Bárbara Dewolff, la vicepresidenta de la Federación Gentes del Mundo que, este año, ha sido designada como directora del festival.

La conversación con Bárbara -‘Baby’, para los amigos- es ágil y distendida, si bien el ritmo lo marcan sus obligaciones, que no están libres de estrés. “Aún quedan cosas por hacer y falta poco para el inaugurar el festival”, comenta, realista. En su calendario, el horizonte está trazado a las 11 de la mañana del sábado, en la explanada del Museo Marítimo de Bilbao. “Ese día nos acompañarán autoridades del Ayuntamiento, del Gobierno vasco y de la Diputación Foral de Bizkaia, además de todas las entidades privadas que nos apoyan y que han colaborado para que esta iniciativa tenga lugar”, dice con tono de agradecimiento.

La gratitud es genuina. Desde su punto de vista, la existencia de este festival es “indispensable para promover la integración, los espacios de intercambio y un marco de encuentro entre personas de distintas procedencias”. Objetivos todos que tienen su momento más visible en los días de celebración, y que también se marcan para el trabajo previo, el que no se ve, pero transcurre en el día a día de la federación.

“Trabajar con personas de culturas diversas es muy bonito. Lógicamente, es complejo y muy exigente, ya que debes aunar sensibilidades distintas, encontrar los puntos comunes y sacar lo mejor de las diferencias, pero es una gran oportunidad para conocerse, crecer y aprender los unos de los otros. ¡Estamos muy contentos y orgullosos!”, confiesa Baby, que tiene mucha experiencia en el mundo asociativo y de la inmigración. Su participación en él comenzó en 2006, cuando llegó a Bilbao.

“La labor de las asociaciones es muy importante a nivel humano y social. Formaciones como Mujeres del Mundo, La Posada de los Abrazos o Euskadi-Cuba, en el caso particular de quienes somos cubanos, hacen un trabajo excepcional de integración y desarrollo”, sostiene. “A Mujeres del Mundo llegué por una chica que conocí al poco de llegar y que era miembro de la asociación. Fui acogida con muchísimo amor y aprendí muchas cosas. Sobre todo, aprendí de los valores humanos que importan”, dice.

“Las asociaciones consiguen ayudar mucho a quienes llegan solos a un entorno nuevo -insiste-. Gracias a ellas, por ejemplo, supe lo que era Lanbide, hice cursos de formación y he podido conseguir un trabajo Eso te hace ser una persona agradecida y te motiva a trabajar por los demás. Ponerte en la piel del otro te ayuda a conectar, a no estar aislado. Esto es válido para todos, pero en particular para quienes migran. Cuando llegas a un lugar que no conoces, tienes que tocar puertas; si no, te quedas en el aire”.

Una apuesta que crece

El Festival Gentes del Mundo es, quizá, una de las mejores expresiones de la capacidad de cambio y creación que tienen los grupos de personas que se organizan con fines comunes. Con los años, ha crecido mucho y no solo en número de participantes -actualmente trabajan 45 asociaciones para que sea una realidad-. La iniciativa a crecido en la profundidad de sus propuestas, que conservan lo folclórico y lo lúdico, pero va algunos pasos más allá.

“En esta edición habrá talleres de género, de integración y antirrumores. Se harán programas de radio en directo, para transmitir las actividades del festival, y también habrá sitio para los juegos infantiles, la música y la gastronomía”, enumera Baby, que no quiere olvidarse de nada. La sección de ‘Sabores del Mundo’, de hecho, ocupará una carpa entera y allí se podrán degustar las bebidas y platos de distintos países.

“Y sí, claro que habrá folclore, pero será una parte más del festival, no la única. Bailar dice mucho, pero no lo dice todo y es necesario que haya espacios para pensar e intercambiar ideas todos juntos. La diversidad es esencial para construir la identidad colectiva y es algo que a todos nos interesa hacer bien. A fin de cuentas, todos somos ciudadanos del mundo.”

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