121 | Claudio

Claudio Anghel es un joven artista rumano que estudió Diseño en Bucarest, ciudad que se conoce como el ‘París del Este’ por su enorme riqueza cultural. De allí se marchó con una beca Erasmus cuando aún estaba en la universidad y su destino académico fue Vigo, donde vivió tres meses. Ese viaje supuso un cambio profundo para él, pues fue a este lado del mundo donde decidió dar un giro a su vida. «La situación económica de Rumanía era bastante mala; era difícil encontrar trabajo», sintetiza Claudio sabiendo que esta parte de su historia se parece a la de otros inmigrantes. «Me quedé y, como todos, empecé buscando un empleo relacionado con mi profesión. Al principio fue duro y me costó encontrar mi sitio, pero, finalmente, conseguí trabajo como delineante en una empresa de construcción. Me fue bien hasta hace pocos meses. Me quedé en paro. Todo el mundo sabe lo que ha ocurrido con el sector».

La crisis ha trastocado los planes de millones de ciudadanos, y los extranjeros no son una excepción. Sin embargo, Claudio intenta buscar el lado positivo y aprovechar la situación para lanzarse por su cuenta. «Quiero dedicarme por completo al diseño y al arte, y usar ese lenguaje para contar cosas de Rumanía. Me gustaría cambiar la imagen que la gente tiene sobre mi país». Para él, es necesario. «Estoy seguro de que hay estereotipos, los he sentido en mi piel», apunta. «Los cincuenta años de dictadura comunista han hecho estragos en Rumanía, pero la situación ha mejorado mucho en los últimos tiempos. Si me preguntas cuál es mi sueño, te diría lo siguiente: me encantaría que el país recuperara el esplendor que tuvo en la época interbélica, cuando su agricultura daba de comer a media Europa».

Claudio sabe que es un deseo ambicioso y, por ello, se concentra en el día a día. «Me importa lo que pueda hacer yo para mejorar las cosas», dice. «La exposición de fotografía tiene esa idea como punto de partida. He elegido unas treinta imágenes que hice en mi último viaje a Rumanía y que cuentan otras cosas de la vida cotidiana, de los paisajes y la gente. Tenemos una tradición muy rica y unas costumbres que vale la pena conocer», explica antes de «invitar a todo el mundo» a recorrer la muestra.

Parte de la fiesta

La exposición de Claudio se inaugurará este sábado en la Casa Torre de Ariz, en Basauri, y estará abierta hasta el 30 de diciembre, coincidiendo con las jornadas interculturales del municipio. Durante esos días, habrá conferencias, una verbena en la Plaza Solabarria, una obra de teatro (‘Arizona’, de Juan Carlos Rubio) y una maratón de cine compuesta por tres filmes que se proyectarán el día 18, entre las ocho de la tarde y las dos de la mañana. La verbena marcará el inicio de esta apuesta por la diversidad cultural y contará con la participación de artistas de Ecuador y Rumanía.

«Ésta es una gran oportunidad para conocernos e interactuar con los demás», opina Claudio, que está «encantado» con el País Vasco y su gente. «Me enamoré de Euskadi -confiesa-. Me ha entrado tanto en el corazón que, sinceramente, me costaría mucho marcharme de aquí de repente. No podría». Algo similar le sucede a su mujer, a quien ha conocido aquí, aunque también es rumana. «Allí vivíamos muy cerca el uno del otro, pero nunca nos cruzamos. Fue aquí donde nos vimos por primera vez. Cosas de la vida… Nuestro hijo, David, es vasco, y no creo que nos vayamos», concluye.

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